Este año celebramos los 800 años de la muerte de San Francisco, el « Poverello de Asís » y por eso quiero invitarte a contemplar la influencia del espíritu franciscano en Nuestra Madre Teresa de Jesús, quién entró en profunda comunión con la visión franciscana de la Dama Pobreza convirtiendo este ideal en la piedra angular de su propia reforma. ¡Comencemos!
Francisco nace en Umbría el año 1181/1182 y muere el 3 de octubre de 1226. Teresa nace en Castilla, el 28 de marzo de 1515 y muere 4/15 de octubre de 1582 (1) Aunque separados cronológicamente por más de tres siglos, ambos están absolutamente unidos por una misma visión mística y radical de la pobreza evangélica.
Teresa duda, a nivel práctico y legal, sobre si debe fundar el monasterio de San José con rentas o bajo una pobreza absoluta. Es en este momento que, providencialmente, se encuentra con la beata María de Jesús (María de Yepes)(2). Teresa confiesa que este encuentro la conmueve profundamente e impacta directamente en el modelo de fundación del primer convento de Carmelitas Descalzas. « El giro radical de Teresa —pasar de proyectar un convento con rentas moderadas a uno en pobreza absoluta— fue fruto de una sintonía carismática con el franciscanismo primitivo, validado por la experiencia de la beata María de Jesús» (3). El parecer de San Pedro de Alcántara, que era ya el gran consejero de Teresa, coincide con el de la beata respecto a fundar en absoluta pobreza.
Podemos decir que el influjo del espíritu franciscano (encarnado radicalmente en San Pedro de Alcántara) es el catalizador definitivo que transforma las dudas de Santa Teresa en la determinación necesaria para llevar a cabo su reforma. Así la impronta franciscana dotó a la reforma carmelitana de su rasgo más icónico: la confianza ciega en que la Providencia proveería, permitiendo a las monjas vivir con absoluta libertad espiritual al no tener nada material que defender.
Teresa era hija de la tradición carmelitana, sin embargo, la mística del « desasimiento » y la dependencia absoluta de la Providencia estaban directamente emparentadas con la corriente que inició San Francisco de Asís y que reavivó San Pedro de Alcántara en tiempos de Teresa.
Teresa manifiesta esta comunión con la Dama Pobreza en el “Camino de Perfección”:
1. La pobreza: una dignidad y un señorío. No tener nada material era la única forma de poseerlo todo en Dios. «La santa pobreza […] es un bien que todos los bienes del mundo encierra en sí. Es un señorío grande. Digo que es señorear todos los bienes de él otra vez a quien no se le da nada de ellos». (4)
2. La pobreza: la gran «muralla» defensiva del convento. «Grandes muros son los de la pobreza». (5)
3. El desprecio a las dotes y a la riqueza social. En plena sintonía con el carisma franciscano, Teresa advierte que en el momento en que el dinero entre por la puerta para dar «seguridad», se destruirá el espíritu del Carmelo: « Cuidado de rentas ajenas… Dejad ese cuidado a quien los puede mover a todos, que es Señor de las rentas y de los renteros ». (6)
4. La libertad frente a los poderosos. El rico siempre es esclavo de aquellos a quienes necesita para mantener su estatus, mientras que el verdaderamente pobre no le debe nada a nadie:« La pobreza que es tomada por sólo Dios, digo, no ha menester contentar a nadie, sino a él ». (7) « ¿Qué se me da a mi de los reyes y señores, si no quiero sus rentas, ni de tenerlos contentos, si un tantito se atravesa haber de descontentar en algo por ellos a Dios? » (8)
Podemos observar claramente cómo Teresa asimiló la mística de la Dama Pobreza: para ella, la pobreza no era pasar hambre por capricho, sino un ejercicio radical de confianza en la Providencia y la única vía para alcanzar el desasimiento absoluto del ego y de las vanidades del mundo.
Teresa y Francisco. Ambos pertenecían a épocas, geografías y órdenes religiosas distintas, sin embargo, a través del encuentro de Teresa con san Pedro de Alcántara que no fue una mera coincidencia histórica, se produjo en ella una sintonía mística con el espíritu de Francisco. La distancia en el tiempo se disuelve en la experiencia mística: El Carmelo Teresiano nace con la estructura contemplativa del desierto, pero con el corazón encendido por la Dama Pobreza del espíritu del « Poverello de Asís ».
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(1) La muerte de Santa Teresa ocurrió en la noche del cambio al calendario gregoriano, por lo que del 4 de octubre se pasó directamente al 15 de octubre de 1582)
(2) Libro de la vida, 35,1
(3) P. Tomás Álvarez, ocd
(4) Camino de Perfección, 2,5
(5) Camino de Perfección, 2,8
(6) Camino de Perfección, 2,2
(7) Camino de Perfección, 2,6
(8) Camino de Perfección, 2,5
