¿Crees que aún es posible hablar de esperanza en los días turbulentos que estamos viviendo?
Nuestra vida transcurre en medio de la incertidumbre que produce la guerra junto con todo su séquito de destrucción, angustia, miedo, sufrimiento, muerte. ¿Cómo es posible que la esperanza siga viva en mi corazón delante del panorama que se desvela a mis ojos? ¿Cuándo escuchamos el sonido de las alertas y luego el ruido de explosiones, más cerca o más lejos? ¿Cuándo el dolor de tantos que han perdido a los suyos o se encuentran totalmente desamparados es un grito impotente y silencioso que se eleva hacia el cielo?
Santa Teresa de Avila escribiendo a sus hijas en su obra “Camino de Perfección”, exclamó: “Estáse ardiendo el mundo”! (1) “El mundo está en fuego! “ Estas mismas palabras han resonado en mi interior. Son tan reales y tan actuales! Nuestra Tierra Santa, nuestro Oriente Medio está en fuego! El mundo está en fuego!
Sin embargo, experimento otro fuego que sigue ardiendo en mí, y ese fuego es Cristo Resucitado, la fuente de mi esperanza. Hoy celebramos la resurrección de Cristo que adquiere para mí, en medio de la guerra, más fuerza e irradiación que nunca. Él habla a mi corazón y comprendo más profundamente que la guerra, el sufrimiento, el mal no tienen la última palabra, es más, nunca la tendrán. ¡Porque el Amor es más fuerte!
¿Sabes que hace dos semanas, en la zona fronteriza entre el Libano y Siria han levantado una estatua de Cristo que alcanza hasta los 20 metros con su base? Pues, ¡sí! Esa es la esperanza cristiana. Seguir creyendo, seguir amando, seguir luchando con las armas de Cristo Resucitado que nos dice “Paz a ustedes”(2). “Yo estoy con ustedes hasta el fin de los tiempos!”(3). Y ponerlo al centro de nuestra vida, aunque todo nos diga lo contrario.
Únete a mí, únete a nosotras en esta lucha cuyas armas son la fe, la esperanza y el amor. Estamos aquí en esta Tierra Santa, permanecemos confiadas porque estamos en las Manos del Padre. Reza, recen para que sigamos siendo fieles a nuestra llamada aquí y en Medio Oriente. Que nuestro silencio siga siendo palabra que pide paz; que nuesta presencia siga siendo testimonio de amor, de fraternidad, que simplemente podamos permanecer en el amor de Dios en medio de estos pueblos; que nuestra oración siga elevándose incesantemente: ¡no más guerras, porque “la guerra es siempre una derrota”(4)! ¡QUE SE SILENCIEN LAS ARMAS Y QUE SE ABRA PASO LA MÚSICA DE LA PAZ! ¡¡NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS!! (5)
María « Tú que conociste el desamparo y el temor, concédenos el valor del «sí». Ayúdanos a no huir de esta realidad, sino a vivirla hasta el final, seguros de que para Dios nada es imposible. Ayúdanos a ser Iglesia que escucha, comunidad que acoge, familias que no se cierran. Haz que, como tú, podamos llevar a Jesús – Emmanuel, Dios-con-nosotros– en medio de este mundo asustado. Que nuestra vida, aquí en Nazaret y en toda la Tierra Santa, se convierta en esa señal de esperanza, esa pequeña flor que brota entre los escombros, para anunciar a todos que el Amor es más fuerte que la muerte y que la Palabra hecha carne sigue habitando entre nosotros. Amén ». (6)
¡Te deseo una feliz, santa y bendecida Pascua de Resurrección!
¡¡CRISTO HA RESUCITADO!! ¡¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!!
Una carmelita de Tierra Santa
Notas:
(1) Santa Teresa de Avila, Camino de Perfección 1,5
(2) Evangelio de San Lucas 24, 36
(3) Evangelio de San Mateo 28, 20
(4) Expresión de Papa Francisco dicha en múltiples ocasiones.
(5) Evangelio de San Lucas 1, 37
(6) Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Homilía para la Solemnidad de la Anunciación del Señor. Nazaret, 25 de marzo de 2026

1 Comment
Marjorie
Sigan siendo la luz entre tanta oscuridad…..¡Cristo ha resucitado!
Seguimos rezando por ustedes y la paz mundial.